Así es como los barcos reciclarán energía para ser más sostenibles

El transporte marítimo es un sector clave en la lucha contra el cambio climático, ya que representa una parte significativa de las emisiones de gases de efecto invernadero. Una alternativa prometedora para reducir estas emisiones en el transporte marítimo es el sistema de recuperación de energía conocido como «ciclo orgánico de Rankine» (ORC).

El funcionamiento del ORC se basa en aprovechar la energía térmica perdida en forma de calor residual a través de los gases de escape de los motores diésel de los barcos. Estos motores operan a aproximadamente el 50% de su rendimiento, lo que significa que la otra mitad de la energía térmica se disipa. Mediante el ORC, se sustituye el agua por un fluido orgánico que se evapora a una temperatura más baja, permitiendo utilizar los gases de escape en un intercambiador en lugar de desperdiciar esa energía.

El dispositivo ORC puede inyectarse en una red de propulsión eléctrica, donde el motor diésel acciona un generador eléctrico que alimenta motores eléctricos que accionan las hélices del barco. Al incorporar el ORC en esta red, se aprovecha el calor residual para generar electricidad, lo que a su vez permite que los motores diésel operen cerca de su velocidad óptima de funcionamiento.

Según los investigadores, esta implementación del ORC en los barcos podría resultar en ahorros significativos de combustible, estimados en alrededor del 20%, y una reducción de las emisiones en torno al 15-20% por trayecto. Además, el cambio a corriente continua podría llevar a un menor peso de los componentes eléctricos del barco, lo que disminuiría aún más la cantidad de energía necesaria para su desplazamiento.

Si bien actualmente los buques de propulsión eléctrica se utilizan principalmente en cruceros, buques de guerra, rompehielos, etc., el avance en la tecnología y la creciente flota de barcos eléctricos podrían hacer que esta solución también sea aplicable a buques de gran tonelaje, como mercantes o transatlánticos. Esto sería especialmente beneficioso, dado que el sector marítimo representa más del 3% de las emisiones antropogénicas y se espera que estas emisiones aumenten con el incremento proyectado del tráfico de mercancías.

Es importante destacar que el ORC es solo una de las soluciones que se están considerando para hacer que el transporte marítimo sea más respetuoso con el medio ambiente. Otras opciones incluyen el uso de combustibles alternativos, como el hidrógeno verde o biocombustibles sostenibles, y el desarrollo de barcos impulsados por energía eólica o solar. La combinación de estas tecnologías puede ser clave para lograr una verdadera revolución verde en el transporte marítimo y reducir significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero en este sector crítico.

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