CCS
¿Qué es la tecnología CCS?
La captura y almacenamiento de carbono (CCS) es un proceso en el cual una corriente relativamente pura de dióxido de carbono (CO2) de origen industrial es separada, tratada y transportada hacia un lugar de almacenamiento geológico para aislarlo de la atmósfera a largo plazo.
CSS
Captura y almacenamiento de carbono
El CO2 suele ser capturado de fuentes industriales fijas, como hornos de cemento o chimeneas de combustión, usando una variedad de tecnologías tales como adsorción de gases, combustión química en bucle, separación de gases por membrana o la formación de hidratos de gas. El CO2 capturado en estas instalaciones varía en concentración: una central térmica de carbón típica tendrá entre el 10 y el 12% de concentración de CO2, mientras que una refinería de biocombustible produce una pureza alta de CO2 con pequeñas impurezas como agua o etanol. A fecha de 2022, una de cada mil emisiones de CO2 globales son capturadas mediante procesos CCS.
El almacenamiento de CO2 se realiza en formaciones geológicas profundas, en masas de agua, o en forma de minerales carbonatados. Debido a un posible agravamiento de la acidificación de los océanos, un problema que se deriva también del exceso de CO2 presente ya en la atmósfera y los océanos, se consideran las formaciones geológicas como una mejor opción de almacenamiento frente a su deposición en lechos marinos. Otra alternativa es su combinación con fuentes biogénicas de CO2, como la biomasa sostenible, con el fin de fijar ese CO2 en materia orgánica y lograr emisiones negativaCO2CO2 de la atmósfera y el ambiente del que se produce).
Acidificación de los océanos
La acidificación de los océanos es un proceso prolongado que implica la disminución gradual del pH de los océanos, causado principalmente por el intercambio de CO2 con la atmósfera. Aproximadamente un tercio del CO2 antropogénico ha sido absorbido por los océanos. El gas se incorpora al agua en forma de anión carbonato, según la reacción:
Un incremento del CO2 en la atmósfera causará un aumento de su concentración en el océano (y una reducción del pH), mientras que un descenso de su concentración en la atmósfera provocará la liberación del gas desde el océano (y un aumento del pH). La velocidad actual de acidificación es al menos 100 veces superior a la velocidad máxima de los últimos cientos de miles de años y podría afectar a la fauna y flora de los ecosistemas marinos.
Qué ofrece la tecnología CCS
Las tecnologías CCS ofrecen solo una limitada posibilidad realista de retirar el CO2 de la atmósfera y no en la escala prevista en algunos escenarios climáticos. Las predicciones a largo plazo acerca del almacenaje subterráneo o submarino son difíciles e inseguras, y existe el riesgo de que el CO2 pudiera fugarse desde el punto de almacenaje a la atmósfera. Por ejemplo, al depositar CO2 en el subsuelo, éste podría acidificar aguas subterráneas al entrar en contacto. Esto, a su vez, podría crear las condiciones para la disolución de metales pesados en el agua.
El proceso se suele considerar como relativamente caro para acabar generando un producto de tan bajo valor. La captura y compresión de CO2 requiere mucha energía, y aumentaría el consumo de combustible de una central de carbón en un 25-40%. Se encuentra una mayor justificación económica al proceso cuando se realiza en territorios con un elevado precio de emisión de gases de efecto invernadero, como Europa.
Sin embargo, cuando se combina la captura de CO2 con su utilización, se pueden obtener productos químicos de gran valor añadido para compensar los grandes costes de las operaciones de captura. Esto se conoce como procesos de captura y utilización de carbono (Carbon Capture and Utilisation, CCU).